Mercadillo de segunda mano con mucha gente curioseando entre los puestos
Vaciados y segunda mano

Qué permisos hacen falta para vender en un mercadillo de segunda mano

Los permisos para vender en un mercadillo dependen de si lo haces como particular o como profesional.

En un mercadillo de segunda mano el comprador toca, regatea y se lleva la lámpara debajo del brazo sin esperar un paquete. También es un sitio donde los permisos dan quebraderos de cabeza.

La duda típica es si puedes plantarte con una manta y cuatro cosas. La respuesta depende de quién seas, de qué vendas y de en qué mercadillo.

No es lo mismo vender como particular que como profesional

Hay dos mundos y cada ayuntamiento los trata distinto. En el primero, tú vendes cosas que ya tenías en casa y no compraste para revenderlas. En el segundo, compras, restauras o acumulas género para venderlo con regularidad, y eso ya es una actividad económica con sus obligaciones.

La ordenanza de mercadillos de Petrer, que sirve de ejemplo de lo que puede pedir un ayuntamiento, lo dice sin rodeos. Los particulares pueden vender objetos usados solo si proceden de sus propias cosas y no fueron comprados para la reventa (art. 2.5). Las ventas en grupo requieren solicitud por escrito con al menos un mes de antelación (art. 10.2).

Mercadillo de segunda mano con mucha gente curioseando entre los puestos
Un mercadillo grande reúne a todo tipo de vendedores. No todos tienen las mismas obligaciones. Foto: Pexels.
Manta en el suelo con una lámpara, libros y una taza
Particular
Puesto de mercadillo con toldo de rayas y estantes con mercancía
Profesional

Qué se exige para vender como profesional

Cada municipio tiene su propia ordenanza, así que lo que sigue es una guía de lo habitual y no una ley general. Tomando de nuevo Petrer como ejemplo, se pide:

  • Estar dado de alta en el censo de obligados tributarios y al corriente del IAE si no estás exento.
  • Alta y pago al día en la Seguridad Social, en el régimen que corresponda (art. 20).
  • Un seguro de responsabilidad civil que cubra la actividad. Vender sin él es infracción grave (art. 46.3.g).
  • Pagar la tasa municipal del año en que empiezas y estar al corriente con el ayuntamiento.
  • Llevar visible la autorización municipal, con tu nombre, NIF, el mercadillo, los productos autorizados y su vigencia.
  • Tener hojas de reclamaciones y dar justificante si el cliente lo pide.
  • Tener facturas o documentos que prueben de dónde viene lo que vendes.

Todo esto sale del texto de la ordenanza de Petrer. En tu ciudad pueden cambiar los detalles, así que conviene mirar su ordenanza.

Cómo conseguir una autorización municipal

Las autorizaciones de venta no sedentaria las concede el ayuntamiento, y es posible que las plazas sean limitadas. Un ejemplo cercano es el Ayuntamiento de Alicante, que aprobó en 2024 el periodo de vigencia de las autorizaciones de varios mercadillos, entre ellos Babel, Benalúa y Carolinas, y ordenó sustituir las tarjetas para reflejar el plazo correcto, según su nota oficial.

  1. Llama o escribe a la concejalía de Comercio o Mercados de tu ayuntamiento.
  2. Pregunta qué mercadillos tienen plazas y qué tipo de producto admiten.
  3. Reúne alta, seguro y justificante de pago de tasas.
  4. Presenta la solicitud en la sede electrónica o en el registro.
  5. Espera la resolución, que puede incluir una lista de espera.

Si te piden pagar a un particular por «reservarte sitio» en un mercadillo oficial, desconfía. Las plazas se piden al ayuntamiento.

Opciones para el que solo quiere vender un lote

No todo es mercadillo oficial. Si estás vaciando una casa y quieres darle salida a lo que sobra, hay opciones más sencillas.

  • Rastros y mercados de segunda mano organizados. Algunos admiten a particulares por un día, con inscripción previa. Pregunta al organizador por la tarifa.
  • Ventas de garaje o de comunidad. Si lo haces en un espacio privado, con permiso de la comunidad y sin ocupar la vía pública, suele ser más sencillo. Avisa al ayuntamiento si va a haber mucho tránsito de gente.
  • Mercadillos benéficos. Algunas entidades montan los suyos y aceptan donaciones de objetos.
  • Plataformas online. Las tienes comparadas en dónde vender cosas de segunda mano.

Qué se vende bien en un mercadillo

Esto es más experiencia de mostrador que normativa. Lo que mejor se vende son las herramientas, el menaje, los libros, los discos, la vajilla antigua, las lámparas, los juguetes en buen estado y los muebles pequeños. Lo que peor se vende es la ropa sin marca, los electrodomésticos grandes, los colchones y cualquier cosa que haya que probar con enchufe.

Se vende bienCuesta más
Herramientas y bricolajeRopa corriente sin marca
Vajilla, menaje y cristaleríaElectrodomésticos grandes
Libros, cómics y discosColchones y almohadas
Lámparas y decoraciónMuebles voluminosos
Juguetes en buen estadoCualquier cosa rota o sucia
Orientación general; cada mercadillo y cada público tienen sus gustos.
Puesto de antigüedades con objetos usados en un mercadillo
Lo antiguo y lo curioso atrae miradas. Un puesto bien montado vende la mitad. Foto: Pexels.

Cómo montar el puesto

  1. Lleva cambio. Lo mejor son monedas de 1 y 2 euros y billetes pequeños, porque nadie compra un jarrón de 3 euros con un billete de 50.
  2. Pon precio a todo. Un cartel claro ahorra preguntas y da confianza.
  3. Agrupa por categorías y deja lo más llamativo a la altura de los ojos.
  4. Lleva una mesa o manta limpia y bolsas para que el cliente se lleve lo comprado.
  5. Abre pronto. Quien viene a comprar en serio suele llegar a primera hora.
  6. Rebaja al final. Lo que no quieras recoger, véndelo por casi nada.

Cuándo te compensa un día de mercadillo

Calcula tus costes, como tasa municipal si la hay, transporte, el tiempo y la comida. Si vas a vender un lote de unos cientos de euros, compensa un día de mercadillo. Si tienes cuatro cosas de poco valor, es mejor Wallapop o regalarlo. Si tienes mucho volumen, una empresa de vaciado se lo lleva todo y a veces descuenta su valor del precio. En cuánto cuesta vaciar un piso tienes las cifras.

Errores típicos de quien vende por primera vez

Quien vende por primera vez suele llevar demasiado género y ninguna idea de cómo ordenarlo. Un puesto saturado parece un trastero y la gente pasa de largo. Otro fallo son los precios de recuerdo, esos que valoran lo que significó el objeto para ti y no lo que pagará un desconocido.

También puede pasar que te quedes sin cambio a media mañana, que no mires la ordenanza hasta que llega la policía local a preguntar por el permiso o que no calcules lo que cuesta el día entero, entre gasolina, tasa, bocadillo y las horas de pie que no vuelven.

Hay un error más sutil, que es querer vender todo. Si algo no se vende en dos mercadillos, lo más probable es que no se venda nunca. Ese resto tiene mejor destino en una donación o en el contenedor, y tu casa lo agradece más que el dinero que sacarías con otro domingo de sol.

Hay algo que no sale en ninguna ordenanza y ayuda a vender, que es charlar con quien se acerca. En un mercadillo se compra a la persona tanto como al objeto, y quien cuenta de dónde viene una pieza suele vender más que quien se limita a señalar el precio.

Preguntas frecuentes

¿Puedo vender en un mercadillo sin ser autónomo?

Si vendes objetos tuyos usados que no compraste para revender, algunas ordenanzas, como la de Petrer, lo permiten con condiciones. Si lo haces de forma habitual, necesitas alta y autorización.

¿Quién da el permiso para un mercadillo?

Te lo da el ayuntamiento, que regula la venta no sedentaria con su ordenanza. Pregunta en Comercio o Mercados.

¿Necesito seguro?

En el ejemplo de Petrer, sí, y te piden un seguro de responsabilidad civil para la actividad comercial.

¿Cuánto cuesta un puesto?

Depende del municipio. Las tasas se fijan en la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento, así que consulta la tuya.

¿Puedo vender antigüedades?

Con restricciones, porque algunos municipios piden registro o autorización específica para antigüedades. Pregunta antes de montar el puesto.

Normativa consultada en octubre de 2026 a partir de ordenanzas municipales. Varía por localidad, así que confirma siempre con tu ayuntamiento.

José A. López

Fui gerente de varios espacios de alquiler de trasteros, así que he visto de todo: bicicletas estáticas sin estrenar, colecciones de latas «con mucho valor sentimental» y algún sofá que lleva allí más tiempo que mi paciencia. Antes regenté un mercadillo de segunda mano, donde aprendí que casi todo se vende si no lo llamas «trasto». Ahora escribo en Recoloca lo que me habría gustado saber entonces.