Dos hombres cargando un sofá verde por la calle
Mudanzas

Cómo elegir una empresa de mudanzas pidiendo tres presupuestos

Pide tres presupuestos con la misma información y comprueba que la empresa existe y tiene seguro.

Una buena empresa de mudanzas te da un presupuesto cerrado por escrito, un inventario firmado y un seguro que cubre lo que tú sabes que valen tus cosas.

Elegir bien cuesta una tarde de llamadas y un poco de paciencia, mientras que elegir mal puede costarte un sofá, una cómoda de la abuela y varias semanas de reclamaciones.

Pide al menos tres presupuestos y que digan lo mismo

Tres es el mínimo razonable para comparar. Para que la comparación sirva, todos deben partir de la misma información, como la dirección de salida y de llegada, las plantas y el ascensor, la lista de muebles, qué quieres que embalen y qué no, y la fecha. Si a uno le cuentas una cosa y a otro, otra, no son presupuestos comparables.

Según las recomendaciones de consumo de la Comunidad de Madrid, el precio debe ser final y completo, con impuestos, suplementos y gastos adicionales. Si no puede fijarse con exactitud, la empresa debe explicarte cómo lo calcula. Pregunta además si cobran por hacer el presupuesto, porque algunas lo hacen.

Dos hombres cargando un sofá verde por la calle
Un presupuesto cerrado y por escrito es lo primero que debes exigir. Foto: Pexels.

Una empresa de mudanzas tiene que existir y tener seguro

Hay anuncios que prometen una mudanza barata y acaban en una furgoneta sin seguro, un teléfono que no contesta y un señor al que no vuelves a ver. Antes de contratar, comprueba:

  • Que tiene razón social, CIF, dirección física y teléfono fijo, no solo un móvil.
  • Que puede darte un contrato o una carta de porte con todas las condiciones.
  • Que tiene un seguro de responsabilidad civil y de transporte. Pídelo y mira la fecha de vigencia.
  • Que está adherida al arbitraje de la Junta Arbitral de Transporte. Es el sistema gratuito que resuelve reclamaciones sin abogado.
  • Que, si hay registro autonómico de empresas de mudanzas en tu comunidad, está inscrita. En Madrid, por ejemplo, la inscripción es voluntaria, pero obliga a tener ciertos seguros.

Mira también las opiniones recientes en Google y en portales de reseñas. Fíjate especialmente en cómo responde la empresa a las malas. Una crítica sin respuesta o con respuesta agresiva es una pista.

Contrato e inventario deben ir por escrito

El contrato es tu protección. Tienes derecho a uno por escrito que recoja tus datos y los de la empresa, la descripción del servicio, la fecha y el lugar, el seguro, los plazos y cuantías de responsabilidad y el precio total con impuestos. Un presupuesto que aceptes por escrito también vale como prueba.

Exige además un inventario detallado, aceptado por las dos partes. Antes de que carguen los muebles, haz fotos, sobre todo de lo valioso o delicado. Si hay un arañazo en la entrega, esa foto es tu prueba de cómo estaba el mueble.

La empresa de mudanzas responde por los daños de lo que transporta, pero esa responsabilidad tiene un límite legal por metro cúbico, ligado al IPREM. Para una casa con cosas de valor, ese tope puede quedarse corto.

La guía de consumo de Madrid añade que la empresa debe informarte de la posibilidad de contratar un seguro contra daños, y contratarlo no le quita su responsabilidad legal. Pregunta qué cubre, hasta cuánto, qué exclusiones tiene (por ejemplo, objetos que embalas tú) y cuánto cuesta. Si algo vale mucho, valora un seguro específico.

Un seguro barato que no cubre lo que más te importa acaba siendo solo un gasto.

Seis señales de alarma al contratar

  • Un precio muy por debajo del resto. Lo barato suele significar que algo no está incluido.
  • Presupuesto por teléfono sin ver nada. Una empresa seria te pide fotos, una videollamada o una visita.
  • Señal en efectivo sin recibo. Nunca sin factura o resguardo.
  • Ningún documento. Si no hay contrato ni presupuesto escrito, no hay prueba.
  • Presión para decidir hoy. «Solo me queda un hueco» es una táctica para que decidas rápido.
  • Furgoneta sin rotular o sin datos. Anota la matrícula.
Hombre sonriente cargando un sofá grande
Que cargue la empresa no significa que debas dejar de supervisar. Foto: Pexels.
Etiqueta de precio con una flecha hacia abajo
Precio muy bajo
Teléfono de sobremesa clásico
Presupuesto por teléfono
Montón de billetes con unas monedas
Efectivo sin recibo
Carpeta de documentos abierta y vacía
Ningún documento
Reloj de arena casi sin arena
Prisa por decidir
Furgoneta blanca sin rotular
Furgoneta sin rotular

Qué hacer si algo sale mal

La guía de consumo de la Comunidad de Madrid explica cómo reclamar:

  1. Anota por escrito en el albarán los daños visibles en el momento de la entrega.
  2. Si el daño no es visible, tienes siete días tras la entrega, sin contar domingos ni festivos, para reclamar.
  3. Pide la hoja de reclamaciones a la empresa.
  4. Reclama ante la Junta Arbitral de Transporte, un procedimiento gratuito y sin necesidad de abogado.
  5. Conserva fotos, inventario, presupuesto, contrato, factura y toda la comunicación.

Las acciones prescriben en un año, o en dos si hubo actuación dolosa, así que conviene no dejarlo pasar.

Cuánto debería costarte la mudanza

Antes de elegir, tienes que saber cuánto debería costarte. Lo tienes en cuánto cuesta una mudanza, con las tarifas por tamaño, por hora y por volumen. Para preparar el calendario, echa un vistazo a cómo organizar una mudanza.

Ocho preguntas para la primera llamada

Con estas ocho preguntas, en diez minutos sabes si merece la pena seguir hablando con una empresa:

  1. ¿El presupuesto es cerrado o aproximado? ¿Qué puede hacer que cambie?
  2. ¿Qué incluye, como la carga, la descarga, el embalaje, el montaje, el transporte o el seguro?
  3. ¿Cuántos operarios vendrán y cuánto tiempo calculan que tardarán?
  4. ¿Quién responde si hay un daño y hasta qué importe?
  5. ¿Cuál es la política de cancelación o aplazamiento y qué penalización hay?
  6. ¿Cómo se paga, en qué momentos y con qué justificante?
  7. ¿Puedo ver el vehículo o el almacén, si hay guardamuebles?
  8. ¿Me pueden dar referencias o enseñar trabajos recientes?

Si una empresa se pone nerviosa con alguna de estas preguntas, ya tienes la respuesta. Las buenas suelen contestar sin problema porque ya lo han hecho muchas veces.

Si te llevas pocas cosas, un grupaje puede salir más barato

No todas las mudanzas necesitan una cuadrilla y un camión entero. Si te llevas pocas cosas, un grupaje, que comparte el vehículo con otros clientes, puede ser más barato. A cambio, tendrás menos flexibilidad con las fechas. Otra opción es una empresa de transporte de muebles con dos operarios para un trayecto corto. En cualquier caso, conviene pedir un presupuesto por escrito y preguntar qué incluye y qué seguro tiene, incluso si solo quieres que te muevan un mueble concreto.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si una empresa de mudanzas es de fiar?

Es de fiar si da contrato o presupuesto por escrito, tiene seguro de responsabilidad civil y de transporte, está adherida al arbitraje y sus reseñas recientes son coherentes.

¿Cuántos presupuestos hay que pedir?

Al menos tres, con la misma información y los mismos servicios, para poder compararlos.

¿Qué seguro debe tener una empresa de mudanzas?

Debe tener seguro de responsabilidad civil y de transporte. Además, debe informarte de la opción de un seguro contra daños a tus bienes.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar un daño?

Los daños visibles hay que anotarlos en el momento de la entrega y por escrito. Los no visibles se reclaman en siete días tras la entrega, sin contar domingos ni festivos.

¿Es mejor una empresa local o una grande?

Depende de cada empresa, porque el tamaño no garantiza nada. Lo que cuenta es el contrato, el seguro y cómo trabaja.

Información revisada en octubre de 2026 con las recomendaciones de la Comunidad de Madrid. No sustituye el asesoramiento jurídico.

José A. López

Fui gerente de varios espacios de alquiler de trasteros, así que he visto de todo: bicicletas estáticas sin estrenar, colecciones de latas «con mucho valor sentimental» y algún sofá que lleva allí más tiempo que mi paciencia. Antes regenté un mercadillo de segunda mano, donde aprendí que casi todo se vende si no lo llamas «trasto». Ahora escribo en Recoloca lo que me habría gustado saber entonces.