Mujer colocando productos secos en los estantes de la cocina
Orden en casa

Cómo organizar la casa por habitaciones en un mes

Ordenar la casa habitación a habitación, empezando por la entrada y la cocina, cabe en un plan de un mes.

Un clásico es intentar ordenar la casa entera un sábado por la mañana, y a las doce el salón parece una escena del crimen, la cocina sigue igual y tú estás sentado en el suelo con una bolsa de tornillos de «a saber qué» mueble. Casi nunca es por falta de ganas, porque lo que falla es el punto de partida.

Ordenar por habitaciones funciona porque pone límites. Vas de una estancia a otra, y cada una tiene un principio, un final y una pregunta distinta.

Por qué sirve ordenar habitación a habitación

Cuesta ponerse con las tareas sin final. «Ordenar la casa» no termina nunca, así que se aparca, mientras que «ordenar el cajón de los cubiertos» se acaba en diez minutos y te deja una pequeña victoria que te empuja al siguiente.

Además, cada habitación tiene su lógica. En la cocina cuentan la caducidad y el uso diario, en el dormitorio la ropa que te pones y en el baño lo que se va quedando olvidado en los cajones, y lo que sirve en un sitio estorba en otro.

Empieza por lo que usas a diario

Si empiezas por el trastero o el altillo, te vas a cansar antes de notar nada, así que mejor empieza por lo que ves cada mañana, como la cocina, la entrada y el salón. Cuando lo que usas a diario funciona, te queda energía para lo demás.

Orden sugeridoPor qué
1. EntradaEs lo primero que ves al llegar y donde se amontonan llaves, correo y abrigos.
2. CocinaSe usa a diario y tiene fecha de caducidad.
3. SalónSe acumulan papeles, mandos y cosas de paso.
4. DormitorioRopa y mesillas, donde más cuesta deshacerse de cosas.
5. BañoPocos metros y muchas cosas caducadas.
6. Estudio o trasteroLo más pesado, para el final.
Orden orientativo; cámbialo según lo que más te moleste en casa.
Mujer colocando productos secos en los estantes de la cocina
Estantes a la vista y cada cosa en su sitio en una cocina ordenada. Foto: Pexels.
Percha de pared con llaves colgadas, un abrigo y una bandeja de zapatos, que representan la entrada de la casa
Entrada
Olla con tapa, cuchara de madera y un bote de cocina, que representan la cocina
Cocina
Sofá de dos plazas con un cojín y una mesa auxiliar, que representan el salón
Salón
Armario de dos puertas junto a una mesilla con lámpara, que representan el dormitorio
Dormitorio
Mueble de lavabo con espejo, un vaso con cepillos de dientes y un dosificador, que representan el baño
Baño
Estantería abierta con tres cajas apiladas y una alfombra enrollada, que representan el trastero o el altillo
Trastero o altillo

En la entrada se acumula lo que traes de la calle

Con un perchero, una bandeja para las llaves y un sitio para el correo ya tienes lo básico de la entrada. El error clásico es dejar en la entrada cosas que no tienen por qué estar ahí, como zapatos de otra estación, bolsas de plástico o paraguas rotos.

  • Deja solo el calzado de la temporada y el de uso diario.
  • Reserva un gancho por persona y no más.
  • Pon una cesta para lo que hay que sacar de casa, como devoluciones, paquetes o cosas para regalar.

La cocina se ordena por frecuencia de uso

Lo que usas cada día va a la altura de la mano, lo que usas una vez al mes en la parte alta o en la baja, y lo que usas una vez al año, fuera de la cocina. Parece obvio, pero la cocina crece por acumulación y es fácil que se desordene.

  1. Vacía una balda cada vez y no toda la cocina de golpe.
  2. Tira lo caducado y revisa las latas, los frascos y las especias.
  3. Saca los duplicados, como tres coladores, cinco sartenes o una colección de tápers sin tapa.
  4. Agrupa por tareas, como el desayuno, el horno o las conservas.
  5. Limpia la balda antes de volver a llenarla.

Las especias de hace cuatro años no están mejor por haberse quedado ahí. Huele una y decide.

El salón acaba convirtiéndose en almacén

El salón acumula lo que no tiene sitio, como papeles, cargadores, juguetes, mantas o revistas. Más cajas no lo arreglan, así que mejor decide qué se queda en el salón y qué vive en otro lado.

Una regla útil es que cada objeto del salón se use en el salón, y si no, que tenga su sitio en otra habitación. Las superficies es mejor dejarlas vacías o casi, porque lo que se ve es lo que más pesa.

El dormitorio y el armario

Aquí está el gran campo de batalla, porque la ropa suele dar más guerra que cualquier otra categoría y cada prenda tiene su historia. Aun así, hay un atajo bastante honrado, que es darle la vuelta a todas las perchas. Las prendas que uses en los próximos meses las vuelves a poner del derecho, y lo que siga del revés al terminar la temporada sobra.

Vestidor ordenado con la ropa colgada por colores
Con la ropa a la vista es más fácil usarla. Foto: Pexels.
  • Saca todo lo que no te pones y pregúntate por qué. Si no te favorece, no te queda bien o te recuerda a alguien, que se vaya.
  • Separa por tipo y no por ocasión, con las camisetas juntas y los pantalones juntos.
  • Dobla la ropa en vertical en los cajones, para verlo todo de un vistazo.
  • Guarda la ropa de otra temporada en cajas con etiqueta. Si no tienes sitio, un trastero puede ser una opción, y el precio lo tienes en precio de alquiler de un trastero.

En el baño se acumulan los caducados

Es pequeño, pero suele esconder maquillajes de hace años, medicamentos caducados y más de un bote de champú casi vacío. Revisa las fechas, tira lo caducado y lleva los medicamentos al punto SIGRE de la farmacia. Después, deja una bandeja por persona y poco más.

El trastero o el altillo se dejan para el final

Es lo más pesado y por eso va el último. Si ya has hecho el resto, sabrás qué cosas necesitan un nuevo sitio, y aquí te sirven las reglas de organizar un trastero y la lista de qué guardar en un trastero.

Los tres montones que genera cada habitación

Cada habitación genera tres montones, el de lo que se queda, el de lo que se vende o se dona y el de lo que se tira. Si hay mucho, echa un vistazo a dónde vender cosas de segunda mano o piensa en una sesión de decluttering antes de seguir.

Una casa ordenada no es la que no tiene cosas. Es la que sabe dónde está cada una.

Un plan para hacerlo en un mes

SemanaHabitacionesTiempo aproximado
1Entrada y cocina2 a 3 horas por estancia
2Salón2 horas
3Dormitorio y armario3 a 4 horas
4Baño y trastero3 horas
Estimación de la redacción. Con un par de tardes por semana, el plan cabe en un mes en una casa de tamaño medio.

Si prefieres hacerlo en un fin de semana, adelante, pero con descansos y empezando por lo fácil, porque si terminas agotado te costará volver a hacerlo.

Dónde llevar los medicamentos y los productos caducados

Al revisar el baño y la cocina te vas a encontrar cosas que no se tiran a la basura sin más. Los medicamentos caducados o sobrantes tienen un circuito propio y se dejan en el punto SIGRE de la farmacia, como explica SIGRE, mientras que las pilas, los aceites y los productos de limpieza van al punto limpio.

Aprovecha la revisión para anotar en el móvil lo que te falta, y así no comprar de más la próxima vez. Un botiquín con tres termómetros y cuatro cajas de lo mismo suele indicar que se compra sin mirar lo que ya hay.

Preguntas frecuentes

¿Por qué habitación empiezo a ordenar?

Empieza por la que más uses y más te moleste, que suele ser la entrada o la cocina.

¿Cuánto tiempo lleva ordenar toda la casa?

En una casa de tamaño medio, calcula entre uno y dos fines de semana si te lo tomas en serio, o un mes con un par de tardes por semana.

¿Qué hago con lo que no quiero?

Véndelo, regálalo o llévalo al punto limpio, pero no dejes que se quede amontonado en una esquina.

¿Es mejor ordenar por categorías o por habitaciones?

Las dos funcionan, aunque por habitaciones es más fácil de empezar, mientras que el método KonMari ordena por categorías.

¿Con qué frecuencia hay que repetir?

Un repaso rápido cada semana y una revisión a fondo cada temporada ayudan a que no vuelva el caos.

Consejos orientativos basados en la práctica habitual de organización doméstica.

José A. López

Fui gerente de varios espacios de alquiler de trasteros, así que he visto de todo: bicicletas estáticas sin estrenar, colecciones de latas «con mucho valor sentimental» y algún sofá que lleva allí más tiempo que mi paciencia. Antes regenté un mercadillo de segunda mano, donde aprendí que casi todo se vende si no lo llamas «trasto». Ahora escribo en Recoloca lo que me habría gustado saber entonces.