Salón minimalista con sofás blancos y poca decoración
Orden en casa

Qué es el minimalismo en casa fuera de Instagram

El minimalismo en casa consiste en quedarte con lo que usas o te hace sentir bien y deshacerte del resto. No exige vivir con cien objetos.

Minimalismo es una de esas palabras que se han usado tanto que ya significa cosas distintas según quién la diga. Para unos es una casa blanca con un sofá y una planta. Para otros, una mochila y un billete de avión. Para la mayoría de los mortales, es mirar el armario y pensar que algo sobra.

Sin gurús y sin pretender que vivas con cien objetos, queda algo mucho más sencillo de aplicar.

En la práctica, el minimalismo es elegir qué te quedas

En su versión práctica, el minimalismo consiste en quedarte con lo que usas, necesitas o te hace sentir bien, y deshacerte del resto. No es un número de objetos ni un color, sino una forma de decidir qué entra y qué se queda en tu vida y en tu casa.

La idea de fondo es vieja. La frase «menos es más», atribuida al arquitecto Mies van der Rohe, resume el espíritu, y la tradición japonesa del wabi-sabi valora lo esencial y la calma, según recoge la Wikipedia.

Salón minimalista con sofás blancos y poca decoración
Pocas cosas, bien elegidas y con espacio alrededor. Esa es la imagen, aunque no es la regla. Foto: Pexels.

De dónde viene

Como término, nace en Estados Unidos a comienzos de los años sesenta, dentro del arte. El filósofo británico Richard Wollheim usó por primera vez la palabra «minimal» en 1965, según la Wikipedia, para describir obras reducidas a lo esencial. Más tarde saltó a la arquitectura, al diseño y, ya en este siglo, al estilo de vida.

La versión doméstica popular llegó con libros, blogs y documentales. Entre ellos está la película «Minimalismo» (2015), dirigida y producida por Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus junto a Matt D’Avella. Su mensaje es que cada posesión debería tener un propósito o aportarte alegría.

Cinco mitos sobre el minimalismo

  • Hay que tirarlo todo. Se trata de elegir, no de vaciar.
  • Una casa minimalista es fría. Depende de ti, y puede ser cálida, con libros, madera y plantas.
  • Es de ricos. Al contrario, comprar menos ahorra dinero.
  • Es blanco y negro. Es una cuestión de cantidad, no de paleta.
  • Exige disciplina de monje. Exige criterio, que se afina con la práctica.

Cómo empezar a aplicarlo en casa

  1. Elige una zona pequeña. Puede ser un cajón, una balda o una mesilla, porque los éxitos pequeños enganchan.
  2. Sácalo todo y mira qué usas. Lo que uses vuelve a su sitio, y lo que no usas va a una caja.
  3. Haz la prueba de la caja. Guarda lo dudoso tres meses con fecha. Si no lo has echado de menos, adiós.
  4. Dale salida. Vende, dona o recicla. Tienes ideas en dónde vender cosas de segunda mano.
  5. Frena lo que entra. Espera 48 horas antes de cualquier compra no esencial.

Es el mismo camino que sigue el decluttering, con la diferencia de que el minimalismo no termina cuando acabas de ordenar. Es una forma de seguir eligiendo.

Minimalismo y orden no son lo mismo

Puedes tener una casa ordenada y llena. Puedes tener pocas cosas y todas tiradas. Orden es colocar bien las cosas y minimalismo es tener menos. Lo ideal combina las dos cosas, pero si te toca elegir, empieza por tener menos. Ordenar un montón pequeño es más fácil que ordenar uno grande.

Si quieres un sistema de orden, tienes las pautas en organizar la casa por habitaciones y los hábitos en hábitos para una casa ordenada.

Dónde se nota más

ZonaQué cambia
ArmarioMenos prendas, todas útiles, mañanas más rápidas.
CocinaMenaje justo, encimeras despejadas, cocinar da menos pereza.
SalónSuperficies vacías y decoración con intención.
EscritorioMenos distracciones y menos cables.
ComprasMenos impulsos y más calidad.
Efectos que suelen notarse al aplicar este estilo; no son universales.
Escritorio minimalista con un portátil y una taza de café
Un escritorio con lo imprescindible. Lo que no está delante no distrae. Foto: Pexels.

Las trampas del minimalismo

Hay quien convierte el minimalismo en un nuevo consumismo y tira lo viejo para comprar cosas «minimalistas» a precio de oro. Si tu estantería de madera clara costó más que los libros que contiene, algo falla.

Otra trampa es la comparación. Tu casa no tiene que parecerse a ninguna foto. Una familia con tres hijos no tiene el mismo número de objetos que una persona que vive sola. Y tampoco hace falta tirar lo que usas por parecer coherente.

También está el fanatismo. Deshacerse de algo que luego necesitas y vuelves a comprar es una forma segura de sentir que el método no funciona. Prueba, ajusta y no te castigues.

Tener menos no es privarse. Es dejar de pagar con tu espacio, tu dinero y tu atención por cosas que no te dan nada.

Si quieres guardar algo pero no verlo

Hay objetos que no usas, de los que no quieres deshacerte, como los recuerdos, las herramientas ocasionales o la ropa de bebé. No todo se resuelve tirando. Un trastero pequeño o un rincón bien organizado puede ser una solución, siempre que sea una decisión consciente y no un cajón de sastre. Echa un vistazo a qué guardar en un trastero antes de decidir.

Un ejercicio de treinta días para probarlo

Si te intriga pero no te fías, hay una prueba sencilla que sirve para comprobar si el minimalismo va contigo. Elige un mes y quítate de encima un objeto el primer día, dos el segundo, tres el tercero, y así hasta el final. No hace falta tirarlos. Pueden ir a la venta, a una donación o a una caja de espera.

Al terminar, habrás movido más de cuatrocientas cosas sin darte cuenta. Lo más probable es que la mayoría sean papeles, cables, ropa y regalos que nunca quisiste. Es de esperar que apenas eches nada de menos. Lo que sí se nota es el espacio y esa sensación de entrar en casa y no tropezar con nada.

Si te quedas a medias, no pasa nada. Lo importante es probar la sensación de deshacerte de cosas sin que el mundo se hunda. Con eso ya sabes si te compensa seguir.

Cómo mantener el resultado

Deshacerte de cosas es la parte vistosa, pero la que cuenta es mantener el resultado. Para eso, lo más eficaz es vigilar la puerta de entrada, es decir, pensar antes de comprar, rechazar regalos que no encajan y evitar los folletos, las muestras y las cosas gratis que acaban en un cajón.

Ayuda también poner límites de espacio. Con una balda para los libros, cuando se llena, para que entre uno hay que sacar otro. Con un cajón para los cables, lo que no cabe se queda fuera. Cuando el espacio es limitado, la decisión se hace sola.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el minimalismo en pocas palabras?

Es quedarse con lo que usas, necesitas o te hace sentir bien, y deshacerte del resto.

¿Cuántos objetos hay que tener para ser minimalista?

No hay un número. Cada casa y cada vida son distintas.

¿El minimalismo es lo mismo que el orden?

No. El orden es colocar bien y el minimalismo es tener menos, pero se complementan.

¿Puedo ser minimalista con hijos?

Sí, adaptándolo a tu casa, con menos cosas en total y un sitio claro para cada una.

¿Por dónde empiezo?

Empieza por una zona pequeña, como un cajón o una balda. Para lo dudoso, usa la prueba de la caja.

Datos históricos de Wikipedia, consultada en octubre de 2026.

José A. López

Fui gerente de varios espacios de alquiler de trasteros, así que he visto de todo: bicicletas estáticas sin estrenar, colecciones de latas «con mucho valor sentimental» y algún sofá que lleva allí más tiempo que mi paciencia. Antes regenté un mercadillo de segunda mano, donde aprendí que casi todo se vende si no lo llamas «trasto». Ahora escribo en Recoloca lo que me habría gustado saber entonces.