Armario abierto con ropa colgada de perchas y ordenada por tonos
Orden en casa

Para ordenar un armario hay que vaciarlo entero primero

Vaciar el armario entero lleva una tarde y te deja decidir qué ropa se queda y adónde va cada cosa.

Un armario se ordena muchas veces de la misma forma. Se abre la puerta, se cambian cuatro jerseys de sitio y se cierra con la sensación de haber hecho algo, y a la semana está igual que antes. Lo que falla es el método, no la voluntad, porque ordenar sin sacar la ropa es como limpiar la casa pasando el trapo solo por donde se ve.

Para que el resultado dure, hay que empezar por vaciar el armario entero, sin truco ninguno. Hace falta una tarde, una cama grande donde amontonar la ropa y la decisión de no devolver nada al armario hasta que todo esté decidido.

Prepara el sitio antes de sacar nada

Despeja la cama o el suelo del dormitorio, porque la ropa va a ocupar mucho más fuera del armario que dentro. Ten a mano tres bolsas grandes y una caja. Si te ayuda, pon música, que una tarde entera de armario sin nada de fondo se hace larga. Si compartes armario con alguien, hazlo cuando no esté, para que nadie vea desaparecer su ropa y se enfade.

Sácalo absolutamente todo, también las perchas, las cajas, las bolsas con ropa de otra temporada y ese jersey del fondo que lleva ahí desde hace dos mudanzas. Tampoco te saltes los cajones, porque si dejas un cajón o una balda sin vaciar, ahí volverá a crecer el desorden.

Cuatro montones para decidir qué ropa se queda

Con la cama llena, coge las prendas de una en una y mándalas a su montón. Los montones son cuatro y conviene que los tengas claros desde el principio.

  • Se queda la ropa que te has puesto en el último año y la que te sienta bien hoy, no la de hace cinco tallas.
  • A arreglar va lo que tiene un botón suelto, un bajo caído o una cremallera rota, siempre que lo lleves al arreglo en el plazo de un mes, porque si no, pasa al montón de salida.
  • Sale de casa lo que está en buen estado pero ya no usas, para vender o para regalar.
  • A la basura va lo que está roto o manchado sin remedio, porque regalar ropa en mal estado solo traslada el problema a otra persona.

Para las dudas, que siempre aparecen, sirve una pregunta sencilla: si hoy estuviera en una tienda, ¿me la llevaría? Si la respuesta es no, ya sabes a qué montón va. Y si la prenda tiene valor sentimental pero no te la pones, sácala del armario y guárdala en una caja aparte, porque ocupar el sitio de la ropa diaria no le hace ningún favor.

Si quieres un criterio general para decidir qué conservar en el resto de la casa, echa un vistazo a cómo se hace el decluttering en casa.

Jersey doblado en una pila de ropa que se queda
Se queda
Jersey doblado con aguja, hilo y un botón para arreglarlo
A arreglar
Bolsa de tela con ropa doblada que sale de casa
Sale de casa
Papelera redonda con la tapa abierta
A la basura

Qué hacer con la ropa que sale del armario

Lo que sale no debería pasar tres meses en una bolsa junto a la puerta. Si vas a vender las prendas buenas, echa un vistazo a dónde vender cosas de segunda mano y ponle fecha, de modo que si en dos semanas no se ha ido, se regala. Para lo que quieras regalar, llévalo esa misma semana, antes de que vuelva a mezclarse con lo que usas.

Limpia el armario vacío antes de devolver nada

Con el armario vacío es el momento de limpiarlo. Pasa un trapo ligeramente húmedo por baldas, barras y cajones y aspira el fondo y las esquinas. Luego deja las puertas abiertas un rato para que se seque y se ventile. Si notas olor a cerrado, un poco de vinagre rebajado con agua en el trapo puede bastar. Los ambientadores, en cambio, solo tapan el olor durante un rato.

Aprovecha también para mirar las esquinas y las juntas de la madera. Si ves polillas o pequeños agujeros en la ropa de lana, ese es el momento de actuar, no cuando ya hayas colgado todo otra vez.

Cómo organizar la ropa en el armario según lo que usas

Para organizar la ropa en el armario conviene pensar menos en el color y más en la frecuencia. Lo que te pones cada semana debe quedar a la altura de los ojos y de las manos, lo que usas de vez en cuando, más arriba o más abajo, y lo de otra temporada, en la parte menos accesible.

Zona del armarioQué va ahíEjemplos
Altura de los ojos y las manosLo que usas cada semanaCamisetas, pantalones y jerseys del día a día
Estantes altosLo que usas pocas veces al añoRopa de otra temporada, mantas, maletas pequeñas
CajonesLo pequeño y lo que se doblaRopa interior, calcetines, pijamas
Parte bajaLo pesado y lo que no se arrugaZapatos, cajas con ropa de deporte

Colgar o doblar depende de la prenda. Se cuelgan las camisas, los vestidos y los abrigos. Los jerseys de punto se doblan, porque la percha les deforma los hombros. En los cajones, doblar la ropa en vertical, como las fichas de un archivo, te deja ver todo de un vistazo sin deshacer la pila. Es el método que popularizó Marie Kondo, y en la web oficial de KonMari hay consejos para aplicarlo. Si quieres llevarlo al resto de la casa, echa un vistazo a el método KonMari.

Armario abierto con ropa colgada en perchas
Con la ropa a la vista y a la altura de las manos, escoger qué ponerse cuesta menos. Foto: Pexels.

La ropa que no te pones no desaparece al ordenarla, solo cambia de balda.

Ideas para organizar armarios pequeños

Cuando el armario es pequeño, el truco está en aprovechar la altura y las puertas. Hay varias formas de ganar espacio sin hacer obra, por ejemplo así:

  • Una segunda barra colgante a media altura, para camisas y pantalones doblados por la mitad, que aprovecha un hueco que antes estaba vacío.
  • Organizadores de tela colgados de la barra, con compartimentos para jerseys o bolsos.
  • Cajas con tapa en las baldas altas, etiquetadas por fuera para no tener que bajarlas todas.
  • Ganchos o una percha de varios niveles en la cara interior de la puerta, para cinturones, bufandas y corbatas.
  • Perchas finas y del mismo tipo, que dejan más sitio y hacen que todo se vea más uniforme.

Antes de comprar nada, mide el armario. Hay cajas y organizadores que parecen hechos para el tuyo y luego no entran por dos centímetros, y devolverlos da mucha pereza.

Dos fallos que deshacen el orden

Si compras cajas y separadores antes de saber qué tienes, compras para la ropa que imaginas y no para la que hay, y acabas con cajas vacías. Primero se vacía y se decide, y después se mide y se compra.

Otro fallo es volver a llenar el armario a medias y colgar cosas por urgencia mientras se decide el resto. Entonces lo decidido y lo pendiente se mezclan, y acabas empezando de cero.

Mantener el armario ordenado lleva unos minutos a la semana

El orden se rompe por descuidos pequeños. Si cada vez que guardas ropa limpia la pones en su sitio y no encima del montón, el armario aguanta ordenado más tiempo. También ayuda la regla de «uno entra, uno sale», que consiste en decidir qué prenda se va cada vez que compras otra.

En cada cambio de temporada conviene repasar el armario a fondo, aunque sea en media hora, y así no hace falta vaciarlo entero de nuevo. Si quieres aplicarlo al resto de las habitaciones, echa un vistazo a cómo organizar la casa por habitaciones.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en ordenar un armario?

Un armario normal se vacía, se decide y se vuelve a llenar en una tarde de tres o cuatro horas. Si es grande o lo compartes, mejor dividirlo en dos sesiones, una para decidir y otra para colocar.

¿Es mejor colgar o doblar la ropa?

Depende de la prenda. Se cuelgan las camisas, los vestidos y los abrigos, y se doblan los jerseys de punto, las camisetas y la ropa deportiva.

¿Cómo evito que el armario huela a cerrado?

Déjalo abierto un rato después de limpiarlo, no guardes ropa húmeda y no lo llenes hasta arriba, para que el aire circule entre las prendas.

¿Cada cuánto hay que ordenar el armario?

Con un repaso en cada cambio de temporada suele bastar, es decir, dos veces al año. El vaciado completo solo hace falta cuando el armario se ha desordenado del todo.

¿Qué hago con la ropa que no me pongo pero me da pena tirar?

Guárdala en una caja aparte, anota la fecha y vuelve a mirarla dentro de seis meses. Si en ese tiempo no la has echado en falta, ya puedes deshacerte de ella.

José A. López

Fui gerente de varios espacios de alquiler de trasteros, así que he visto de todo: bicicletas estáticas sin estrenar, colecciones de latas «con mucho valor sentimental» y algún sofá que lleva allí más tiempo que mi paciencia. Antes regenté un mercadillo de segunda mano, donde aprendí que casi todo se vende si no lo llamas «trasto». Ahora escribo en Recoloca lo que me habría gustado saber entonces.